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Un palacete de inicios del siglo XVI
 
Un principio arquitectónico único en el mundo
 
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La fachada

Salvaguardada in extremis en medio de un entorno totalmente remodelado por los trabajos de urbanismo llevados a cabo durante la segunda mitad del siglo XIX, la Casa llamada de la duquesa Ana domina con su fachada de entramado de madera el antiguo barrio de Les Halles. 

Su estructura con pedazos de madera, colocada sobre un primer nivel de granito, responde a un esquema característico de las construcciones civiles del norte de Europa durante la Edad Media y el Renacimiento: fragmentos de madera unidos por un sistema de espigas, cajas y clavijas, le confieren el esqueleto. Los espacios entre los fragmentos de madera –las “cavidades cerradas”– originariamente estaban llenos de una mezcla de barro, heno y pelos de animales –el adobe– y recubiertos de una capa de revestimiento.

Los fragmentos de madera se dejaban a la vista y el impacto visual se debe en buena parte al contraste armonioso entre el color oscuro del roble y el color claro del revestimiento. La rica ornamentación esculpida en la fachada revela las características decorativas que se hallan presentes en el patio interior. 

La planta baja 

Lo que permite distinguir una casa comercial de un palacete –porque les grandes líneas del plano son iguales en ambos edificios– depende en primer lugar de la posición de la puerta principal sobre la calle y de las denominaciones antiguas de los ejes urbanos, recuerdo de una división socioeconómica de la ciudad, que se hizo efectiva entre finales de la Edad Media y el Renacimiento. 

Rez-de-chaussée © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés

La puerta principal de la Casa llamada de la duquesa Ana ocupa una posición central y queda elevada respecto a la calle, rasgo que la caracteriza como palacete. El blasón del dueño y su soporte, que ocupan el larguero izquierdo, hoy en día son ilegibles –sin duda fueron martilleados durante la Revolución Francesa debido a la continuidad del decreto de la Asamblea Constituyente de 21 de junio de 1790 sobre la supresión de los blasones y los escudos de armas. Por cómo sufrieron el escudo y el soporte con la operación, cabe pensar que esta fue llevada a cabo a título individual más que a título oficial –las autoridades hubieran sido mucho más cuidadosas.

 La planta baja

 
En ambos lados de la puerta central hay dos aperturas, la de la izquierda fue reconstituida durante la restauración de los años 1890 y 1891. En la época en que se transformó en edificio de renta (cada habitación pasaba a ser una vivienda arrendada y la planta baja acogía una tienda), se abrió una nueva puerta que daba a un pasillo que conducía directamente a la escalera que subía hasta las habitaciones.   Blason © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés
 

 Blasón martilleado del primer dueño

Bajo cada una de las aperturas hay una claraboya –actualmente cerrada con una reja– que permitía abastecer directamente la bodega desde la calle. 

El programa artístico de la fachada 

Cuatro estatuas de santos y seis estatuas profanas decoran la fachada; están colocadas bajo los voladizos, lo cual mejora su conservación. 

Las estatuas de los cuatro santos, que se erigen a los extremos de la fachada bajo un doselete, marca de su santidad, enmarcan el palacete. Con su presencia, la protección del edificio y sus ocupantes queda garantizada. 

Las seis estatuas profanas se han colocado al nivel de las impostas por debajo de las ventanas de los dos pisos. 

Santos y santas 

De izquierda a derecha, san Jaime el Mayor y san Ivo se encuentran en el primer piso, y santa Bárbara y santa Catalina de Alejandría, en el segundo. 

Primer piso 

San Jaime el Mayor, apóstol († Jerusalén, 44). Celebrado el 25 de julio. 

 Saint Jacques © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés Jaime fue uno de los primeros apóstoles que siguió a Jesucristo, junto con Andrés, Pedro y Juan. Cuenta la leyenda que, decapitado por orden de Herodes Agripa, su cuerpo –metido dentro de una embarcación por sus discípulos– llegó a las costas de Galicia conducido por un ángel. La expansión de la peregrinación hacia su tumba a partir del siglo IX lo consagró como patrón de los peregrinos, llegados a Santiago de Compostela procedentes de toda Europa. 

Conserva del uniforme de peregrino el sombrero de alas anchas sobre el cual se adivina la concha que lleva su nombre. Otro elemento vinculado a la peregrinación, pero que ya ha desaparecido, es su bastón de peregrino, que llevaba en la mano derecha. El libro abierto en la mano izquierda simboliza su papel de predicador, de portador de la Buena Nueva.

Con su presencia, anuncia el programa artístico que se desarrolla sobre la columna del patio interior y que está centrado en la peregrinación.

San Jaime

 

San Ivo, oficial (casa solariega de Kermartin, Minihy-Tréguier, hacia 1250 – † Louannec, 1303). Celebrado el 19 de mayo. 

Ivo de Kermartin encarna el sacerdote ejemplar, reputado más allá de los límites de Bretaña. Nombrado juez eclesiástico de la diócesis de Tréguier, se distinguió por sus juicios equitativos, su abnegación por los pobres y sus predicaciones. Muerto en olor de santidad y rodeado de una fuerte devoción popular, recibió la canonización en 1347. 

Lo descubrimos aquí ocupando su púlpito coronado por un doselete en su calidad de juez eclesiástico. Lleva una bata de manga larga bajo una capa y capucha sobre una birreta que aún no tiene la forma del birrete cuadrado que adoptaron los jueces a partir del siglo XVI. Originariamente sostenía un libro en la mano izquierda y un rodillo en la mano derecha.

La presencia del patrón de los hombres de ley sobre la fachada podría deberse al estatus del dueño.

Saint Yves © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés 
 

San Ivo

Segundo piso 

La iconografía asocia a menudo las santas Margarita, Bárbara y Catalina de Alejandría (tres de las santas de entre los catorce intercesores que hay en total). Las dos últimas están representadas en el segundo piso. 

Santa Bárbara, virgen y mártir († Nicomedia, 235 ?). Celebrada el 4 de diciembre. 

 Sainte Barbe © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés Su padre, el sátrapa Dioscure, la encierra en una torre para protegerla de pretendientes (o del cristianismo, según otras versiones de la leyenda). Un día es convertida por un sacerdote que se había hecho pasar por médico. Ella se escapa para eludir su furor y se esconde en una cueva, pero un pastor la traiciona y es enviada a la cárcel. Después de haber sufrido varios suplicios, su padre la decapita en la cima de una montaña. El padre muere justo después, fulminado. 

Se invoca a santa Bárbara contra el rayo y la muerte súbita y es garante de la buena muerte. Aquí la vemos llevando en la mano izquierda la torre con tres ventanas –símbolo de la santa Trinidad–, lugar donde estuvo aislada y donde recibió la fe cristiana. Su mano derecha, que hoy ha desaparecido, sostenía originariamente la palma de mártir. 

Santa Bàrbara

 

Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir († Alejandría, 310 ?). Celebrada el 25 de noviembre. 

Joven noble de Alejandría, reputada por su belleza y su erudición, rebate victoriosamente a cincuenta filósofos que el emperador Maxencio le ha enviado para convencerla de la inanidad del cristianismo, y rechaza casarse con él alegando su enlace místico con Dios. Encerrada en la cárcel, golpeada con rejas de hierro, expuesta a cuatro ruedas equipadas con puntas de hierro –que tenían que trocearla y que se rompen gracias a la intervención de un ángel–, finalmente muere decapitada. Su cuerpo es conducido por unos ángeles al Monte Sinaí, donde es enterrada. 

Santa Catalina sostiene en la mano derecha la espada de su decapitación. La rueda a sus pies evoca las que el ángel ha destruido. En la mano izquierda, que ahora ya no está, llevaba la palma de mártir. La corona que lleva en la cabeza no es la de un mártir, sino que recuerda su ascendencia real. 

Santa Catalina de Alejandría es la patrona de los clérigos, de los filósofos, de las chicas jóvenes y de los carpinteros de carros.

 Sainte Catherine © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés
 

Santa Catalina

Solo nos podemos imaginar el equilibrio estético original que debían producir las cuatro estatuas, antes de que desaparecieran los elementos calados y frágiles como el bordón de san Jaime el Mayor, el libro de san Ivo y las palmas de mártir de santa Bárbara y de santa Catalina de Alejandría. 

Las estatuas profanas 

Primer piso

A la izquierda, el hombre salvaje

 Homme sauvage © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés Como parte esencial del imaginario medieval y del Renacimiento, el hombre salvaje vigila la casa, armado con su bastón. Gracias al hecho de que el artista le dio una forma ligeramente curva para sugerir la presión ejercida sobre él, parece como si estuviera sosteniendo el voladizo del segundo piso con la ayuda del bastón.

El hombre salvaje

 

En el centro, el loco

Este loco de la corte alza las orejas de asno como para remitir a la invitación que Erasmo pone en boca de la locura cuando se dirige a su lector: 

Si queréis saber el asunto que me trae ante vosotros con tal raro adorno, vais a saberlo, si os dignáis escucharme, pero no con la atención que soléis prestar a los predicadores, sino con los oídos que prestáis a los charlatanes, a los juglares y a los bufones, o bien con aquellas orejas que puso antiguamente nuestro amigo el rey Midas para escuchar al dios Pan.” (Erasmo, Elogio de la locura)

 Fou © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés  

Juega con su cetro mientras sonríe al visitante, al cual quizás devuelve su propia imagen. Este loco nos recuerda que todos los hombres veneran la locura, para volver a Erasmo, que estaba vivo cuando se construyó el palacete (Idem). Situado centralmente bajo la puerta, una posición bien significativa, debe invitar de modo alegórico al espectador a la introspección. 

 

El loco

 

A la derecha, un personaje profano

Al contrario de sus vecinos, ya sean santos o profanos, que no plantean ninguna dificultad de identificación, este personaje sigue siendo misterioso: haciendo gala de una postura y expresión sobrias, necesariamente significativas, es glabro, viste una túnica de manga larga que le llega hasta los pies, ajustada con un cinturón ancho, y lleva una gorra y unos zapatos de punta cuadrada. Desde Olivier de Wismes, la mayoría de los autores coinciden en encontrar una madre loca, deducción reforzada por la proximidad del loco. 

Entre los siglos XV y XVII, la Compañía de la Madre Loca de Dijon animaba las actividades festivas de la ciudad borgoñona, sobre todo el día de los Inocentes. Estas cofradías (los cornudos en Rouen, Cherbourg o Évreux, la madre tonta en París), muy extendidas en las ciudades del norte de Europa, escarnecían a las instituciones, les tomaban prestadas reglas estrictas, estatutos, respeto jerárquico, estandartes y ropa especial, tantos códigos precisos que deberían haber guiado el cincel del escultor si su intención hubiera sido realmente representar a una madre loca o un personaje similar. Este personaje no puede ser un equivalente de Morlaix de la madre loca de Dijon. 

También tenemos que subrayar la ausencia inusual de un atributo o un símbolo que permitiría identificar la figura con claridad. 

 Personnage profane © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés
 

Personaje profano

 

Segundo piso

Los tres personajes profanos que ocupan el segundo piso pertenecen a una categoría diferente de la de sus correligionarios del primer piso. Algunos detalles hacen pensar que fueron instalados mucho después de la fecha de construcción del palacete. A excepción del anciano dormido, a la derecha, estas esculturas sorprenden por su ejecución de calidad claramente inferior a la de las tres estatuas profanas del primer piso, que tienen una gran unidad estilística. 

El anciano dormido debe corresponder a un elemento del árbol de Jesé. Sus dimensiones, que superan la altura “estándar”, explican que no descanse sobre una ménsula. El individuo de brazos cruzados de en medio no saca la lengua gratuitamente a los que pasan, tal y como se había escrito, sino que muestra con su expresión el peso que lleva a hombros. Con su sombrero de ala ancha levantado sobre la cabeza y la capa, el personaje de la izquierda elude cualquier identificación. 

Cabe subrayar que las ménsulas sobre las que reposan las dos últimas estatuas son idénticas, mientras que el artista o el taller que hizo las otras estatuas de la fachada cuidó de variar sus motivos y dimensiones. Únicamente este factor ya sugiere que dichas esculturas constituyeron una aportación posterior. Merece la pena remarcar que la Casa llamada de la duquesa Ana albergaba a principios de la década de 1880 la tienda de un anticuario, un contexto que debía favorecer esta modificación de la fachada. Se pudieron recuperar elementos de casas destruidas en aquella época para “completar” la decoración. En cambio, la estatua de Jessé debe provenir de un edificio religioso.

Personnage profane © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés

Personnage profane © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés

Jessé © Maison dite de la duchesse Anne - Morlaix - Tous droits réservés

Personaje profano

Personaje profano

Jesé

 

El espacio que ahora ocupan estas tres estatuas originariamente debía contener una ornamentación más simple, como por ejemplo las “coles floridas”, que hoy en día todavía se pueden ver en algunas fachadas de la Grand’Rue.

Image 

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Coles florides del 

número 14 de la Grand’Rue

La fachada - El programa iconográfico del patio interior
Sección de la Casa llamada de la duquesa Ana 

 
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